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El respeto
mutuo, que el documento matrimonial prescribe, es la base de esa santidad. Y
la igualdad de la mujer frente al hombre aparece reconocida en la
declaración de este último: "Yo te serviré, te honraré, te aseguraré, según
la costumbre de los maridos judíos que sirven, honran y aseguran a sus
mujeres con fidelidad".
Sobre tales bases morales, inicia
su vida conyugal la nueva pareja judía.
Uniones Prohibidas
Se prohíben las uniones
consanguíneas. Cuarenta y dos clases de tales parentescos están enumerados
en la Biblia y en el Talmud. Esta interdicción está evidentemente dirigida a
asegurar la sana descendencia de los desposados. Y la experiencia ha
demostrado en infinidad de casos, la sabia previsión de tal medida.
Ceremonia Religiosa
Los casamientos judíos se realizan
en la sinagoga o en la casa de los novios. En uno y otro caso, la ceremonia
tiene efecto bajo el palio nupcial, la Jupa, símbolo del futuro hogar.
El primero en entrar a la Jupa, de
acuerdo con la tradición, es el novio, acompañado por sus padres o padrinos.
Viene luego la novia, igualmente escoltada. El rabino que ha de oficiar la
boda los acoge con una bendición y pronuncia un sermón adecuado.
Recita luego una nueva plegaria, mientras sostiene en la mano un acopa de
vino. El novio coloca entonces el anillo en el dedo de la novia, y dice:
"Sé santificada para mí por este anillo, según la ley de Moisés y de
Israel". Como un anticipo de su futura participación en todas las cosas
de la vida, novia y novio beben un sorbo de la misma copa de vino.
Luego se lee la Ketuba, documento
matrimonial religioso, que establece las obligaciones de los desposados en
la vida conyugal. Siguen las siete bendiciones, sheva berajot, que el
oficiante pronuncia mientras con la mano sostiene una segunda copa de vino.
Terminadas las bendiciones, beben los novios de esa copoa, y el novio rompe
un vaso, práctica simbólica de antiguo origen.
Como broche final de la ceremonia,
la triple bendición sacerdotal derrama una vez más sobre la nueva pareja los
auspicios divinos. Sentido de
las Siete Bendiciones
Las siete bendiciones (Sheva Berajot) que se pronuncian durante el
desarrollo de la ceremonia nupcial, contienen profundos conceptos, en los
que una vez más aparece patente el entrelazamiento de la vida individual
judía con los destinos colectivos de su pueblo.
"Bendito seas tú, Eterno nuestro
Dios, Rey del mundo, creador del hombre, que causa alegría a novio y novia,
que causa alegría a Sión por sus hijos...". Y más adelante: "Que pronto
resuenen en las ciudades de judea y en las calles de Jerusalem las voces de
la alegría y del regocijo, las voces del novio y de la novia, las voces de
júbilo de los novios bajo su palio nupcial...".
De esta manera, a la par que se
invoca la bendición divina sobre los desposados, se les convierte en un
brote más del viejo árbol judío: ellos serán un elemento de la continuidad y
renovación de la humanidad.
Valor Simbólico de Ciertas Prácticas
Los detalles y prácticas que
acompañan al casamiento judío tiene un valor simbólico cuya intención es
recalcar la responsabilidad moral que ese trascendental acontecimiento
implica para los contrayentes.
La Jupa que cobija a los novios en
el momento de su unión ante Dios, representa el nuevo hogar donde deben
vivir de acuerdo con los mandamientos de la ley judía y en el respeto de sus
tradiciones .
El anillo nupcial es el símbolo de la eternidad y constancia de la vida
matrimonial, y la pureza del metal con que está hecho representa la
fidelidad conyugal.
al beber los desposados de la misma copa de vino, parecen afirmar su
determinación de compartir todas las eventualidades de la vida, sean ellas
como fuesen.
La rotura del vaso, al final de la ceremonia, tiene el sentido de recordar
la destrucción del Templo, pues ese desastre debe ser evocado "en el día de
más intenso regocijo" (*).
(*) La tradición popular asigna a
esa costumbre el siguiente origen: Durante la realización de una boda, había
llegado a un punto excesivo el bullicioso júbilo de los invitados. El padre
de la novia, docto y piadoso judío, rompió entonces un vaso de porcelana con
el fin de refrenar los excesos y volver a sus huéspedes a la seriedad. |