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Conflicto familiar
En El Cercano Oriente
Se
menciona a Abraham como padre de todos los creyentes. Pero solamente en Isaac,
Jacob y sus descendientes, Dios ha prometido levantar su Reino
en esta tierra y dar la salvación a los seres humanos. Seguidamente, veremos
como a través del error de Abraham surgió el gran conflicto entre Israel y el
Medio Oriente, tal como existe en el día de hoy, ya que también los árabes se
refieren a Abraham como padre.
El siglo
pasado,
probablemente entrará en la historia de la humanidad como el siglo de más
turbulencias. Durante los primeros 45 años, tuvieron lugar dos guerras
mundiales, en las cuales miles de millones de personas encontraron la muerte.
fue también en este siglo que entró el comunismo en Rusia, derrumbándose
nuevamente después de unos 70 años.
Igualmente, en este siglos se levantó un espíritu
oscuro y siniestro que sedujo a los seres humanos a tratar de solucionar el así
llamado, problema judío. Este mismo espíritu fue responsable por el nacimiento
del más terrible de los pactos de poderes antisemíticos jamás vistos en el
mundo. Más de seis millones de personas judías fueron asesinadas por las manos
homicidas y sanguinarias del régimen nazi, bajo el liderazgo de Adolfo Hitler.
El regreso de los
judíos
No
obstante, en ese siglo, también experimentamos algo absolutamente único. El
regreso de los judíos a la tierra de sus antepasados. Fue a fines del siglo 19
que llegaron los primeros colonos. Y juntamente con aquellos que ya estaban
allá, comenzaron a cultivar algunas partes de la tierra llamada "Palestina".
Su objetivo era despertar la tierra a una nueva vida ya hacer que volviera a
fructificar, produciendo así alimentos para aquellos que aún abrían de llegar.
Al
principio, todo pareció ser inútil. Pero los judíos persistieron, y el fruto de
su trabajo finalmente llegó a ser la fundación del estado de Israel, el 14 de
Mayo de 1948.
Paralelamente el desarrollo del sionismo moderno, cuya meta es traer a los
judíos de regreso a la tierra de Sion, las naciones árabes, repentinamente
aumentaron en importancia. Las naciones industrializadas, inesperadamente, se
vieron expuestas a la voluntad del mundo árabe, el cual poseía el control sobre
enormes yacimientos petrolíferos.
Toda
esa controversia no es mayormente de índole política, religiosa, militar, o
económica, sino que, en realidad, se basa en un conflicto familiar. Así como dos
niños en una familia se pelean por un juguete, así los árabes y los judíos
combaten por la herencia: La Tierra de Israel.
Abraham: El comienzo de Israel y de los
Arabes
El
hombre con quien comenzó el conflicto árabe-israelí se llama Abraham. El fue un
personaje extraordinario, ya que recibió una promesa muy específica de Dios el
Creador: "Pero el Señor había dicho a Abraham: vete de tu tierra y de
tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de
ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren
maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra" (Génesis 12:1-3). Esto no es simplemente la bendición de un sacerdote, un
profeta o un religioso. No, ¡sino que esta bendición le fue confirmada a Abraham
por las cuatro afirmaciones del Creador del cielo y de la tierra, es decir, nada
menos que por el mismo Dios Eterno, quien fue desde el principio, quien es y
quien será eternamente!
Este
hombre, Abraham, recibió de Dios la indicación de dejar todo y de viajar a la
Tierra Santa. Abraham confió en el Dios vivo, quien le había hablado.
Uno de
los rasgos extraordinarios de la personalidad de Abraham, era que él hacía lo
que le era dicho. El le creía a Dios y actuaba de inmediato. Por eso dice de él
en el Nuevo Pacto: "... para que fuese padre de todos los creyentes no
circuncidados" (Romanos 4.11).
Abraham
era un fiel siervo de Dios. Más que cualquier otro, él le creía a este Dios. Aún
así él permitió a su carne andar en asuntos propios, paralelamente a su vida
espiritual. De ahí que podemos remontar los actuales conflictos en el Medio
Oriente hasta este gran patriarca de ambos pueblos, los israelitas y los árabes.
Abraham y los árabes
Fue
Sarai, la esposa de Abraham, la primera en perder la paciencia. "Dijo
entonces Sarai a Abraham: Ya ves que el Señor me ha hecho estéril; te ruego,
pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abraham
al ruego de Sarai" (Gn. 16.2). Abraham, en aquel tiempo de ochenta y
seis años de edad, tuvo una hora débil. El parece haber olvidado a su Dios y
haber llegado a una conclusión aparentemente lógica: "Debemos hacer algo".
Es muy
posible que, en este punto , él estuviera de acuerdo con Sarai, suponiendo que
esta era la voluntad de Dios. Siguió el consejo de su esposa: " Y é se llegó
a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio
a su señora" (Gn. 16.4). Está claro, que ese no era el camino de Dios.
Repentinamente surgieron dificultades. Sarai ahora era menospreciada por su
sirvienta Agar ya que, después de todo, era ella quien le había dado a Abraham
el hijo primogénito. El niño recibió el nombre de Ismael.
Si
Abraham y Sarai llegaron a darse cuenta o no que actuaron equivocadamente, no lo
podemos deducir de las Escrituras. Pero, evidentemente, Dios no volvió a hablar
con Abraham hasta 13 años más tarde, cuando este tenía noventa y nueve años,
repitiendo entonces la promesa que El le había dado anteriormente. Hasta esa
fecha, en realidad, se llamaba Abram (Soberano Padre). Ahora, sin embargo, Dios
cambió su nombre y lo llamó Abraham, lo que significa "Padre de la multitud".
La oración de Abraham en
favor de los árabes
Después de haber recibido instrucciones adicionales, parece que Abraham pensó
que Dios ahora confirmaría a Ismael como su heredero. Por eso él oró:
...¡Concédele a Ismael vivir bajo tu bendición! (Gn. 17.18). Pero, el Eterno
Dios inmediatamente lo corrigió "A lo que Dios contestó: ¡Pero es Sara, tu
esposa, la que te dará un hijo, al que llamarás Isaac! Yo estableceré mi pacto
con él y con sus descendientes, como pacto perpetuo" (v 19).
No obstante, Dios confirmó claramente haber escuchado la oración de Abraham en
favor de Ismael: "En cuanto a Ismael, ya te he escuchado. Yo lo bendeciré, lo
haré fecundo y le daré una descendencia numerosa. El será padre de doce
príncipes. Haré de él una nación muy grande." (v 20). Sin embargo, Dios
enfatizó que Ismael no sería el heredero del pacto, sino Isaac: "Pero mi
pacto o estableceré con Isaac, el hijo que te dará Sara de aquí a un año, por
estos días." (v 21).
Las bendiciones de Ismael
La elección de Isaac no disminuyó en absoluto las enormes bendiciones
prometidas a Ismael. El fue bendecido para ser fructífero y para multiplicarse
"mucho". El sería el padre de doce príncipes y llegaría a ser una "gran" nación.
Podemos encontrar el cumplimiento de esta promesa en Génesis 25, donde leemos
que de la raíz de Ismael, verdaderamente, procedieron doce príncipes. De acuerdo
a lo recién leído, Dios dio a él y a sus descendientes enormes bendiciones y
promesas.
Sin tener esto en
cuenta, los descendientes de Ismael, el hijo de Abraham, se convirtieron en
grandes enemigos de Israel (como podemos leer en el Salmo 83), y lo siguen
siendo hasta el día de hoy.
Abraham y sus demás descendientes
Sara, la amada esposa de Abraham, falleció a la edad de 127 años,
después de haber dado a luz al niño prometido a los 90 años de edad. Después que
Abraham envió a su siervo a buscar una esposa para su hijo Isaac (a su vez una
hermosa imagen de la novia de Mashiaj - Mesías), posiblemente, pensó que su
llamamiento había terminado.
Génesis 25.1-6 nos informa que, después de que Isaac se casó con Rebeca:
"Abraham volvió a casarse, esta vez con una mujer llamada Cetura. Los hijos que
tuvo con ella fueron: Zimrán, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súaj. Jocsán fue el
padre de Sabá y Dedán. Los descendientes de Dedán fueron los asureos, los
letuseos y los leumeos. Los hijos de Madián fueron Efá, Efer, Janoc, Abidá y
Eldá. Todos estos fueron hijos de Cetura. Abraham entregó todos sus bienes a
Isaac. A los hijos de sus concubinas les hizo regalos y, mientras él todavía
estaba con vida, los separó de su hijo Isaac, enviándolos a las regiones
orientales." Abraham, con su edad avanzada, nuevamente comienza una
familia. Al investigar el árbol genealógico de la misma, vemos que los hijos de
Abraham con Cetura también llegaron a ser fuertes enemigos de Israel. De ahí que
podemos ver claramente que los árabes, en general, quienes también dicen que
Abraham es su padre, verdaderamente pertenecen a la misma familia y están
emparentados con Israel.
Reconciliación definitiva
El conflicto familiar en el Medio Oriente no será resuelto por
diplomáticos, ni por EE.UU. o Europa, ni tampoco por las Naciones Unidas.
El Señor mismo, el Príncipe de Paz, y solamente El, hará que haya paz eterna. El
ya pagó el precio por la paz. Tan solamente El es capaz de traer verdadera
reconciliación. No será una reconciliación mediante un papel, realizada por
algún político inteligente, sino que El ordenará la paz en base a sus propias
Palabras: "Consumado es" Estas palabras están selladas por toda la
eternidad, con su sangre. ¡El verdadero precio por la verdadera paz está
totalmente pagado!
Cuando al fin Israel lo vea a El, a quien traspasaron, y lo reconozca como el
Salvador del mundo el Mashiaj-Mesías de Israel, eso no podrá ser inadvertido,
sino que también influenciará a las naciones circundantes. Será entonces, cuando
Dios cumplirá toda la promesa que El haya hecho a todos los descendientes de
Abraham.
El
profeta Isaías, hace 2700 años, profetizó de este poder unificador de Dios:
"En aquel día habrá una carretera desde Egipto hasta Asiria. Los asirios irán a
Egipto y los egipcios a Asiria, y unos y otros adorarán juntos. En aquel día
Israel será, junto con Egipto y Asiria, una bendición en medio de la tierra. El
Señor Todopoderoso los bendecirá, diciendo "Bendito sea Egipto mi pueblo, y
Asiria obra de mis manos, e Israel mi heredad"". (Isaías 19.23-25)
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